
Sobre Cuentos caídos
Por: Milován España
«Un hecho cualquiera -una observación, una despedida, un encuentro, uno de esos curiosos arabescos en que se complace el azar- puede suscitar la emoción estética. La suerte del poeta es proyectar esa emoción, que fue intima, en una fábula o en una cadencia»
J. L. Borges
Alejandra Barreto, colombiana de nacimiento, ingeniera de profesión, nos presenta en su primer libro de cuentos Cuentos caídos fábulas y cadencias que, a partir de hechos cotidianos, nos transportan a lugares o situaciones donde nos reconocemos como parte de una realidad que nos acerca a nosotros mismos, es decir, una realidad que se nos ofrece como la posibilidad del recuerdo.
Así, la intranquilidad de esperar un bus en una ciudad helada del Canadá, el sentir el flechazo del deseo atisbando desde la caliente cabina telefónica de un pueblo en la selva colombiana, la aventura de volver a la adolescencia en el concierto de rock de la banda que ha definido al círculo de amigos, la intimidación de sentirse extraño en la claustrofóbica lavandería del segundo sótano de un edificio de departamentos de Suiza; nos conmueven no por lo extraordinario del suceso sino más bien porque de alguna forma los volvemos a vivir. Son los lugares o situaciones particulares que se someten a las emociones que uno, como lector, sabe reconocer en sí mismo sin importar la geografía o el tiempo. Asistimos, sin que esto parezca pretensión alguna de la autora, a cuentos donde el realismo que se siente en ellos -esa aspiración máxima de verosimilitud, ese fenómeno infinito en el que estamos inmersos- se convierte en universal.
El lenguaje con los que la escritora colombiana construye sus narraciones se aleja de toda pretensión barroca, las historias siguen giros convencionales. Las frases se protegen de sinónimos, eluden de forma precisa localismos innecesarios, esquivan las palabras asombrosas, fingen ciertas incertidumbres. En cada texto contar es lo superlativo. Las descripciones, pocas, se hacen reconocibles, aunque, los lectores nunca hayan pisado ciudades o selvas como las que se mencionan en los cuentos. Y aquí, vale la pena recalcarlo, Alejandra Barreto hace un ejercicio no solo de valentía al encarar cada cuento con técnicas muy diferentes, sino y, sobre todo, es un ejemplar ejercicio de honestidad; honestidad con los personajes y las situaciones que narra.

En el cuento “La vecina Suiza”, la autora no cae en el facilismo de contarnos la historia partiendo de un juicio valorativo de su protagonista o antagonista, aunque se entromete en la complejidad psicológica que una en(in)migrante enfrenta ante la sociedad diferente, una fábula donde el desenlace nos revela a un moderno Proteo que, en un sótano (una waschkuche) regida por una burocracia fría, se enfrenta a sí mismo. En “Marioneta”, Mariana, una joven en la búsqueda de ser ella misma termina por comprender, pretendiendo escapar de la burbuja en la que vive, que sus buenas intenciones o pasiones (como las de su entorno) solo construyen una burbuja aún más grande y que parece tener un único final posible, la tragedia. En “Mandy, una historia perra”, la trampa y la viveza criolla se convierten en el destino, tal vez, aún más general que el fatum individual de los protagonistas. En “Tiempo extra”, la sensualidad y el temor a la soledad se mezclan en una coreografía donde se explora lo básico de los deseos y temores que forman las piruetas que escenifican, a cada paso que damos y siguiendo una cadencia que no podemos evitar, la persona que somos.
En esta complejidad de lo cotidiano, esos “arabescos”, los construyen un azar que nos toca a cada uno y que, al final, son los detalles que disfrutamos en cada cuento. Detalles que, reflejados en las situaciones que los personajes que Alejandra Barreto describe, son también los que cuestionan nuestra forma de ver aquello que ya desde hace mucho solo damos por sentado.
La literatura, desde siempre, se ha nutrido de las infinitas posibilidades de colocarnos en situaciones extraordinarias y que protagonizadas por personajes acostumbrados para en muchos casos entender nuestras situaciones cotidianas, o también, mostrarnos situaciones ordinarias para explicarnos de forma sencilla situaciones o personajes extraordinarios. Más allá de las definiciones académicas, que prometen/amenazan con llevarnos a discusiones eternas sobre los términos precisos, la literatura puede representar, como ocurre con el conjunto presentado por la autora, que situaciones no tan extraordinarias con personajes tan comunes como Johan Andrés Ruiz protagonista del “Club de los no muy buenos”, nos deleita con la posibilidad de transformar esta aparente normalidad en su opuesto. Aunque, la propuesta del conjunto de cuentos se hace más atrevida cuando propone que ese mundo de mentiras/clichés que deseamos negar, pero de los que como en “El vestido rojo” a menudo somos conscientes, al final terminamos de aceptar para convertirlos en nuestra propia verdad.
Cuentos caídos representa un intento honesto de hacer literatura de la más pura, aquella que se deleita en contar en primer lugar, aunque, sin que se descuide una profunda indagación a lo que vemos o creemos conocer. Cuentos caídos es un trabajo de mucha dedicación y, se siente en cada página, lleno de un amor hacia la literatura que la autora entrega en cada historia y frase que nos concede.

Nota: Si alguien desea comunicarse con la autora, a continuación dejamos el correo electrónico


4 Comentarios
Linda Guerrero
Su narrativa es universal, sus personajes, reales, se situan en momentos comunes y cotidianos para todos nosotros, con finales que nos sorprenden con travesura y humor fino. En Mandy la historia perra, sentimos el calor húmedo y sofocante de la selva, para pasar a los laberintos siniestros de la urbe marginada, con personajes sometidos al poder autoritaritario, humillados, dispuestos a obtener sus fines sin importar los medios.
En Marioneta, la joven que busca libertad y autonomía se estrella contra la pasión y los hilos del poder del mundo de la ilegalidad que marcan los designios oscuros del destino de nuestro país.
Felicitaciones !!
Jairo Muñoz Escobar
Hay una grieta en todo.
Por ahí es por donde entra la luz.
Dijo Leonard Cohen y Alejandra luce diestra en asir la luz que penetra por las grietas de tan cotidianos eventos en que nos hace vivir y habitar momentáneamente mientras dura la lectura y por un tiempo tan prolongado como permite nuestra memoria porque más que huellas marca caminos .
Es que Alejandra, como diría nuestro poeta Juan Manuel Roca: hace gala » de un aparato verbal que sobreviva ( sobrevive con total suficiencia, digo yo), al bautizo del prólogo, al epitafio del colofón.
Gracias por tus letras y por querer compartirlas con nosotros.
Leonardo
Donde puedo comprar el libro
Milovan España
Hola, Leonardo. Disculpa la tardanza, por algún error no pude ver tu mensaje. ¿Estás todavía interesado en el libro de Alejandra Barreto?
Te puedo pasar su mail para que le preguntes directamente a ella.